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NIC 83209 Children Beggar

Sociedad Bíblica de Nicaragua estamos desarrollando el proyecto NIC 83209 Children Beggar, el cual está dirigido a 122,600 niños que practican algún tipo de trabajo infantil para que conozcan el amor de Dios a través de las Sagradas Escrituras a quienes distribuiremos:

 18,000 Biblia,
 15,000 Nuevos Testamentos y
 92,600 Porciones.

Los objetivos de este proyecto son:

1. Alcanzar a 18,000 niños para que no abandonen sus estudios.
2. Motivar a 12,000 niños para que regresen a las escuelas.
3. Alcanzar a 92,600 niños para que conozcan de Dios y
4. Además que 1,200 padres de familia conozcan el efecto del trabajo infantil.

El proyecto está siendo desarrollado con la participación de 234 iglesias para beneficiar a 122,600 niños ubicados en los barrios pobres de las ciudades de Managua, Masaya, Nindirí, Matagalpa, Ocotal, Chinandega, Chichigalpa, Diriamba, Estelí y en las escuelas de la Región Atlántico Norte.

A continuación brindamos testimonios de niños beneficiados con las Escrituras:

Antonio Matute Martínez, tiene 13 años de edad, cursa el cuarto grado en el horario vespertino en la escuela Rafaela Herrera ubicada cerca de su casa de habitación. Antonio asiste a la iglesia Jesucristo Rey de Reyes donde pastorea el Hermano Jorge Espino Medina, además de estudiar trabaja en las mañanas en la mecánica (reparación de vehículos), a la semana devenga salario de C$ 50.00 (equivalente a $2.72), trabaja para ayudar a su mamá Nubia Rivera y a sus cinco hermanos, expresó: “Gracias por el regalo de la Biblia, está muy bonita, con lo que gano no puedo comprarla, cuando sea grande quiero seguir conociendo la Palabra de Dios y tener mi propio taller de mecánica en mi casa” .

Obed Absalón García Guevara, tiene 14 años de edad, cursa tercer año de secundaria en el horario vespertino en el colegio Andrés Vega Bolaños, Obed Absalón, vive con familia compuesta por su papá Gilberto García, quien es pastor de la iglesia Cristiana Misión Mundial de Evangelismo, su mamá Zulema Antonia García, trabaja de docente, sus ocho hermanitos, él es el séptimo de sus hermanos. Expresó: “Trabajo desde las cuatro de la mañana para tener más clientes hasta las once de la mañana en el mercado de Masaya y ganarme C$ 40.00 al día (equivalente a $ 2.18), mi trabajo es ayudar a cargar las compras de las personas, trabajo para pagar mis estudios por que mis padres no tienen un salario que alcance para todas nuestras necesidades, mi papá recibe ayuda de la iglesia no tiene un salario fijo, somos ocho hermanos y mi mamá tampoco gana bastante (C$ 1,200 equivalente a $65.22 al mes )”. La Biblia para mi tiene un gran valor pero no la puedo comprar por que gano poco, gracias a Dios por el regalo que me dio Sociedad Bíblica de Nicaragua por que así puedo leer la Biblia por las noches antes de acostarme, cuando sea grande me gustaría ser Presidente de Jóvenes de la iglesia y ser un gran Ingeniero Agrónomo”.
Luís Alfredo Gutiérrez Mendieta, tiene 14 años de edad, cursa tercer año de secundaria en el horario de la mañana en el colegio Pedro Joaquín Chamorro del Barrio Buen vista del norte. Luís Alfredo, vive con familia compuesta por su papá Pedro Manuel Gutiérrez, su mamá Yadira del Rosario Mendieta, y sus tres hermanitos, él es el tercero de sus hermanos. Expresó: “Estudio en la mañana, trabajo en el campo por la tarde con mi papá, rozando monte, también en la siembra de maíz, trigo y frijoles a mi papá le pagan C$ 250.00 mensuales ($ 13.59). Camino 5 kilómetros para asistir a la escuela, soy buen alumno, mis padres me animan a estudiar diciéndome que tendré mejores oportunidades en la vida si estudio, por eso me esfuerzo. Agradezco a Dios por la Biblia que me obsequió Sociedad Bíblica de Nicaragua por que no puedo comprarla, tendría que trabajar mucho tiempo. Cuando sea grande quiero ser poeta, escritor, me gusta dibujar, en la iglesia donde asisto que se llama Fundamental me gustaría ser músico".
Oscar Alonso Zeledón Solórzano, tiene 12 años de edad, en el horario de la mañana, cursa sexto grado, en la Escuela Cristóbal Colón. Oscar Alonso, vive con familia compuesta por su papá Alfonso Herrera Zeledón, su mamá Silvia del Socorro Solórzano, y sus dos hermanitos, él es el segundo de sus hermanos. Expresó: “Estudio en la mañana, trabajo los fines de semana por que mi papá es vigilante de una hacienda y gana poquito C$ 1,200.00 al mes ($65.22), trabajo buscando leña para la casa y en el campo limpio predios y pico potreros, me gusta estudiar soy el segundo mejor alumno de sexto grado, cuando sea grande quiero ser abogado, quiero prepararme para hacer algo en la vida, en la iglesia me gustaría ser maestro. Me siento bien con la Biblia que dieron, me gusta mucho, no puedo comprarla, tendría que ahorrar más de un año por que me dejo de los que me pagan C$ 5.00 a la semana, muchas gracias".
   

La Fe Viene Por el Oír

La Fe Viene Por el Oír es un programa que consiste escuchar el Nuevo Testamento dramatizado en audio, lo cual proveemos gratuitamente a las iglesias con el propósito que durante treinta minutos a la semana lo escuchen en las congregaciones.

En Nicaragua se está desarrollando en dos idiomas que son español y Miskito, a la fecha 1,402 iglesias han sido partícipes del programa, siendo 1,085 iglesias de la Región del Pacífico en el idioma español y 317 iglesias de la Región Atlántico Norte en el idioma Miskito.

El Programa ha alcanzado a más de 60,000 personas en los últimos tres años, obteniendo testimonios de conversiones, reconciliaciones, sanidades, crecimiento de las iglesias y otros la bendición de haber aprendido a leer y a escribir.

A continuación compartimos un testimonio:

Aníbal Gaitán de 37 años de edad, tiene tres hijos y habita en el Barrio Reparto Shick, ubicado en la zona noreste de Managua. Anibal nos comparte su testimonio de sanidad espiritual y física:

En el mes de enero del año 2007 me encontraba caminando por una de las peligrosas calles de mi barrio, cuando en ese momento para mi peor desgracia me encontré en medio de un pleito de pandillas, fue un momento de mucha tribulación para mí, pensé que en ese momento iba a morir y no era para pensar de otra manera, ya que los pleitos de pandilla se desarrollan de la manera más feroz donde utilizan todo tipo de armas y con un solo objetivo matar o causar severas lecciones a cualquier individuo, pero para mi era tan injusto estar en ese lugar por que no tenia nada que ver con ninguna de las partes involucradas en dicha pelea.

Estando en esa situación lo único que se me ocurrió fue buscar un lugar donde huir pero, mi mala suerte apenas iniciaba ya que en el intento que hago de protegerme sentí un gran impacto en mi cara, era tan terrible el dolor, pero temía a mi integridad física y el dolor no importaba y continué corriendo al llegar a mi casa me desmayé y en ese momento mi esposa llamó a la ambulancia para que me trasladara al hospital, en el hospital me dijeron que el golpe que había recibido fue con una botella la cual se quebró y habían muchos vidrios incrustados en mis ojos, el diagnóstico del médico era que había que sacar mi ojo derecho que era el más afectados, escuchar estas palabras de los médicos provocaba un dolor terrible en mi corazón.

Mis días pasaban como interminable, postrado en aquella cama del hospital Oftalmológico ubicado en Managua, solo pensando en lo peor, fue en esos días sombríos que la doctora Francisca Rivas, Directora del Hospital llevó los casetes del Programa La Fe Viene Por el Oír que le proporcionó Sociedad Bíblica de Nicaragua y escuchabamos la palabra de Dios.

Escuchando la Palabra de Dios yo sentía un gran alivio para mi dolor emocional, escuchaba con mucha reverencia los milagros de Jesús y auque no sabia nada de Biblia y peor aun muchas veces la había rechazado, ahora era diferente sentía que la necesitaba, yo pedía y deseaba escuchar mas. La doctora Rivas me hacía la sugerencia que recibiera a Jesucristo como mi Salvador, en un inicio lo dudaba por que pensaba que Dios no me amaba ya que estaba injustamente padeciendo y lo peor es saber que iba a perder mi ojo derecho, pero fue a través de escuchar la Palabra de Dios que pude liberarme de ese pensamiento y Jesucristo me libertó y lo recibí con mucha alegría en mi corazón.

El día que recibí a Jesucristo, sentí mucho deseo de llorar pero no podía por que estaba en tratamiento preoperatorio, me estaban preparando para lo peor pero me acosté con la cara hacia abajo y no pude detener las lagrimas y lloré como nunca lo había hecho en mi vida, era tan agradable llorar de gozo, cuando entré al quirófano estaba lleno de fe. Yo pensaba en lo que había escuchado de la palabra de Dios.

Cuando salí de ese lugar (el quirófano), escuchaba los comentarios de los doctores de cómo se había salvado mi ojo. Dios me concedió el deseo de conservar la vista, estoy muy agradecido con la misericordia de Dios. Pero sobre todo me siento perdonado y fue a través de su palabra que le he podido conocer, ahora pienso congregarme en una iglesia y asistir con mis hijos y mi esposa.

Dios le bendiga

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