Sociedad Biblica de Nicaragua
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Una Biblia para el Pueblo Miskitu - Nuestra Jornada

“Como abrió el mar, Dios abrió todo a nuestro paso”

Equipo_22El equipo de la Sociedad Biblica muy animado se dirigía hacia los colegios públicos Miskitu de las comunidades de Bilwi. Todos mirábamos los pinares, los caminos destruidos y las personas que caminan por largos tramos para llegar hasta su comunidad, no habíamos recorrido mucho camino, cuando miramos a lo lejos una fila de vehículos a un lado del camino, por un momento pensamos en que habia sucedido algun accidente, pero a medida que nos acercábamos, comenzamos a ver a personas que con palos y machetes estaban gritando consignas en lenguaje Miskitu.

Colocaron en medio del camino grandes troncos que obstaculizaban el paso de vehículos, Picture_325cientos de indígenas Miskitu con zapatosdestrozados, sudando a causa de un inclemente sol; se habían tomado el la principal vía de acceso a las comunidades de Bilwi y Waspam rio Coco.

Tres grupos compuestos cada uno por doscientos militantes de YATAMA (Siglas del Miskitu: Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka, que significa “Hijos de la Madre Tierra”), decidieron realizar tranques, como presión para que les fueran entregados los títulos de propiedad que el Gobierno Nacional había prometido en tiempo de elecciones. El Gobierno Regional ante la impotencia de resolver el problema se mantuvo distante, ocasionando que cada día fueran acumulándose más y más vehículos a la espera de pasar y llegar a su destino, dentro de esa larga fila de vehículos estaban los de la Sociedad Bíblica de Nicaragua, cinco buses provenientes de la Capital Managua, camiones de carga que contenían alimentos y un sin número de vehículos particulares provenientes de la comunidades.

No saber el idioma Miskitu, fue un grave problema porque no podíamos comunicarnos con ellos, solamente pudimos entender la situación debido a la expresiones y gestos en sus rostros, que se veían llenos de furia. Todos a grandes voces decían en su lenguaje: “Queremos nuestros títulos de propiedad”, según nos tradujo uno de los que estaban junto a nosotros esperando pasar el tranque.

UN CRIOLLO SE AVENTURA A HABLAR CON LOS MISKITU.

Salimos del vehículo con la esperanza de poder hablar con los dirigentes y continuar con nuestro viaje todos los indígenas estaban a la expectativa, porque un criollo (así nos llamaron) se había aventurado a hablar con ellos, en un momento casi cuarenta indígenas nos habían rodeado, uno de nuestro compañeros con su poca dominio del Miskitu había logrado identificarse como miembro de la Sociedad Bíblica de Nicaragua, para nuestra sorpresa muchos de los que estaban en este grupo recordaron el momento en que recibieron un ejemplar de la Biblia DAWAN BîLA AISKA (“Palabra de Dios” en Miskitu) en el año 2000, entre ellos habían pastores, otros eran miembros de alguna iglesia, uno de los dirigentes es Pastor de la comunidad de Srik laya, todos se sorprendieron del trabajo que estábamos realizando en las comunidades, llevando la Palabra de Dios a los alumnos de las escuelas públicas Miskitas.

Los dirigentes nos explicaron la situación por la cual estaban haciendo presión al gobierno, y aunque fuéramos una institución que se encarga de llevar la Palabra de Dios, no podrían dejarnos pasar, pues si lo hacían todos los demás querrían pasar y su protesta se debilitaría. Fue en ese momento en que nos dimos cuenta que éramos rehenes de los indígenas Miskitu.

Al ver que no podíamos convencerlos, dos de nuestro grupo continuaron hablando con los dirigentes, los demás esperábamos, listos
para partir en cuanto nos dieran la oportunidad. Al paso de dos horas logramos convencer a uno de los 3 dirigentes, sólo necesitábamos la
aprobación de uno más. Mientras esperábamos, platicamos con un pastor Miskitu, quien nos solicitó un “Testament Raya” – Nuevo
Testamento, en lenguaje Miskitu al leerlo se quedó sorprendido de comprender fácilmente la palabra de Dios en su lenguaje, inmediatamente fue corriendo a compartir lo que había recibido a los demás, y para nuestra sorpresa todo el grupo de Indígenas que estaban en el tranque llegaron a rodear nuestros vehículos, solicitando un ejemplar del Nuevo Testamento.

Ante un sol que doblegaba a muchos, un camino rojizo y polvoriento, empezamos a ver a los Indígenas formar grupos, otros solitarios leyendo la palabra de Dios, muy animados señalaban algún pasaje importante para sus vidas, o que habían escuchado alguna vez nos dimos cuenta de inmediato que los ánimos empezaron a bajar, los gritos empezaron a desaparecer.

El tiempo seguía transcurriendo, llantas encendidas hacían que el ambiente se volviese más caluroso, el hambre y la sed empezaron a apoderarse de nuestros cuerpos, los recursos se fueron agotando a medida que el tiempo iba pasando, en el lugar no había sitio donde conseguir agua ni comida, pero nuestra confianza en el Señor nos infundía aliento y paciencia teniendo en cuenta que Él nos ayudaría a pasar todos los obstáculos para llevar la palabra de Dios a los jóvenes indígenas.

Muy solidarios los Indígenas se aproximaron para invitarnos a comer junto a ellos, nos acercamos y nos sorprendimos de su alimento, solamente era un trozo de yuca con arroz, sin embargo comprendimos que Dios nos estaba mostrando su amor y cuido al proveernos de alimento.

Todos los indígenas estaban sentados leyendo la palabra de Dios, uno de los dirigentes conocido como “Comando Héctor” se acercó para decirnos que es una gran labor la que estábamos realizando, de llevar la Palabra de Dios en el lenguaje que pueden entender, La necesidad de conocer la Palabra de Dios animó a cada uno de los indígenas para sentarse a leer el Nuevo Testamento, y todos nos expresaban que es necesario tener la Biblia completa para conocer las escrituras.

Cayó la noche, la obscuridad espesa no permitía ver ni cerca ni a lo lejos, solamente se veían las luciérnagas brillar, sorprendentemente algunos de los Indígenas continuaban con sus lámparas en la lectura de la palabra de Dios, eso nos hizo comprender la gran necesidad
de los Miskitu de conocer las escrituras. Continuábamos en conversación con los dirigentes, de repente vimos un grupo que se formó, uno de ellos corrió hacia nosotros y nos dijo: “¡¡¡Apúrense!!! Enciendan los vehículos sólo ustedes pasarán hoy”, casi de inmediato corrimos, subimos a los vehículos, grupos distantes nos abrieron el paso, fue así como logramos pasar el primer día de esta protesta.

NUESTRO SEGUNDO DIA EN EL TRANQUE

Todos muy alegres continuamos en la distribución de los Nuevos Testamentos en las comunidades de Waspan Rio Coco, ubicado a 115 millas de Bilwi, los alumnos de los colegios nos esperaban con mucho regocijo.

Eran las nueve de la noche, Muy agotados emprendimos nuestro viaje de regreso y pensamos que el tranque ya habría finalizado, lamentablemente estábamos equivocados.

Llegamos al tranque a las once y media de la noche, una obscuridad tan espesa estaba por todo el lugar, con mucha dificultad las luces de los vehículos lograban traspasarla.

Los Indígenas habían puesto troncos mas grandes, uno de los miembros del equipo, bajo del vehículo para conversar con ellos, pero ninguno estaba a la vista, y tuvo que empezar a caminar hacia dentro de la obscuridad, aparentemente no habia nadie, todos estaban escondidos entre los árboles. Uno de ellos salió al encuentro y hablo en Miskitu, no podía entender absolutamente nada, salió otro y hablo un poco de español, eso ayudo para poder identificarse, de esta manera logramos solicitar el permiso para pasar.

Nuestra labor era conocida por ellos, y esto nos ayudo para que nos ayudaran a pasar.

DE REGRESO A MANAGUA

En nuestro regreso a Managua, teníamos que pasar nuevamente por el tranque, pues es el único camino que existe para salir del lugar, nos encontramos en el tranque a las nueve de la mañana, vimos que la fila de vehículos había crecido al triple de la primera vez, cientos de vehículos estaban esperando el pase, habían conductores que tenían una semana de estar esperando, llantas quemándose, gente gritando, cruzando a pie el área del tranque, pleitos entre Miskitu es lo que se veía cuando llegamos al lugar.

En nuestra espera vimos a una anciana en silla de ruedas que cruzaba con mucha dificultad el tramo del tranque, el sol abrazaba su cuerpo, sin embargo los indígenas no se conmovieron de ello, y la obligaron a cruzar empujando su silla, ayudada por un joven no mayor de 15 años.

La situación era más grave que el último día que estuvimos ahí, nos explicaron dos cambios que se hicieron en la madrugada, entre los 3 dirigentes escogieron un 4to líder que regiría a todos, dieron la orden que nadie, sin importar quien fuera podría pasar, debido a un conductor de carga pesada, que esa mañana, desesperado, encendió el vehículo, envistió los troncos que obstaculizaban el pase, lo que molestó a todos, en especial al nuevo líder, el cual ordeno que siguieran y golpearan al conductor, tomaron una camioneta que estaba esperando el pase y obligaron al conductor a seguir al camión, lograron alcanzarlo en el rio Wawa Boom, el chofer escapó, pero el asistente no corrió con la misma suerte, lo golpearon hasta dejarlo casi muerto.

Eran las cuatro de la tarde, nos esperaban veinte y dos horas de recorrido entre camino, puentes destruidos, lluvias copiosas, ríos crecidos por la lluvia y fangos que amenazan con dejar pegados los vehículos en ellos; la presión de saber que teníamos que llegar al rio Wawa Boom antes de las 7 de la noche era agobiante, porque de no ser así, tendríamos que esperar hasta el día siguiente para poder
cruzarlo.

Finalmente a las cinco de la tarde, los dirigentes nos compartieron que nos dejarían pasar y que solamente tendríamos cinco minutos para pasar todos los vehículos, realmente era un reto casi imposible, todos corrimos a los vehículos nuevamente, comenzamos a acercarnos a la meta – Cruzar los tranques cuando de repente un grupo de indígenas corren a quitar los troncos que obstaculizaban el paso y comenzaron a hacernos señas que permitían nuestro paso.

La gente miraba la dificultad, con que los vehículos iban pasando los obstáculos, algunos abrieron paso, quitaron sus vehículos del camino para permitirnos pasar, habían pasado 3 minutos cuanto nos faltaba el último obstáculo, que debíamos cruzar con mucha cautela pues de otro modo, los vehículos se volcarían, La travesía fue tan impactante que al finalizar los cinco minutos habíamos cruzado los obstáculos; las risas, nervios y alegría habían llenado las vidas del equipo pero finalmente logramos pasar.

Para despedirnos todos los indígenas se reunieron para mostrar su Nuevo Testamento y gritar con mucha fuerza: “Aisabe!!!, Dawan Yamni Mai Munbia!!!” (“Adiós, Dios les bendiga”).

Luego de veinte y tres horas de viaje, desde que salimos del tranque, llegamos a Managua, muy agotados dimos gracias a Dios por todo su cuido, amor, paciencia y ayuda para llegar con bien a la ciudad.

Pasaron 20 días después que regresamos para que los vehículos que habíamos dejado atrás lograran pasar, sin embargo, los reclamos continúan al gobierno, para que les provea de los títulos de propiedad de sus tierras.

 
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